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Pollo frío con pimientos y aceitunas

Pollo con pimientos rojos y aceitunas

Hoy os propongo uno de mis platos preferidos, sacado una vez más del blog de El Comidista. En esta ocasión confieso que mi aportación es mínima, pero es que nos gusta tanto que no me puedo resistir a traerlo aquí. Además, es un plato perfecto para el verano, ya sea para comerlo en casa o para llevárselo en un tupper al parque, a la playa o al trabajo (para los que todavía no tenemos vacaciones). Y a mí me pareció en su momento original, porque en mi casa no se estilaban las ensaladas de carnes frías.

En su blog, Mikel L. Iturriaga usa lomo de cerdo en lugar de pollo, aunque ya avisa que se puede hacer con cualquiera de las dos carnes e incluso con ternera. Yo me decanto por el pollo, aunque una vez usé solomillo y confieso que también estaba rico. En cualquier caso, os aconsejo al igual que hace él que no os paséis con la cocción de la carne, para que no quede seca. Por lo demás, no podía ser un plato más sensillo de elaborar, así que no tenéis escusas.

NIVEL:

Para pimpollos recién salidos del cascarón

TIEMPO:

40 minutos, más unas dos horas de reposo en la nevera

INGREDIENTES:

(para dos personas)

  • 400 g de pechuga de pollo
  • 80 g de aceitunas negras (yo usé de la variedad griega Kalamata)
  • 1 cebolla pequeña
  • Medio diente de ajo
  • 1 pimiento asado
  • Pimentón
  • Tomillo seco (opcional)
  • Sal, aceite y vinagre
Ingredientes

Casi todos los ingredientes. La cebolla y el ajo llegaron tarde a la fiesta (y se les vio muy juntos toda la tarde)

ELABORACIÓN:

En una fuente de horno, colocamos las pechugas con un poco de pimienta, tomillo y un chorrito de aceitede oliva. Asamos durante unos 25 minutos a 220 ºC.

Mientras tanto, cortamos la cebolla en juliana o en dados y, si se quiere que pierda fuerza (la mía haría llorar al hombre de negro), la ponemos en un recipiente con agua, vinagre y sal unos 20 minutos.

Deshuesamos las aceitunas y las ponemos en un bol grande. Añadimos el pimiento asado cortado en tiras o trozos, el ajo picado y la cebolla. Si no sois muy amigos del ajo crudo, lo podéis cortar en trozos grandes y retirarlo antes de servir el plato.

Una vez que el pollo esté asado, lo cortamos en trozos y lo dejamos templar. Una vez templado, añadimos el pollo y los jugos que haya soltado durante la cocción al bol y añadimos pimentón al gusto.

Por último, salamos y añadimos una cucharada de vinagre y tres de aceite. Mezclamos bien y probamos para rectificar el aliño.

Metemos en la nevera al menos dos horas si lo queremos servir frío, que es como corresponde a esta época del año.

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Pizza con masa casera

Pizza casera

Sin duda alguna uno de los platos más exitosos a nivel mundial es la pizza. Da igual en qué parte del mundo te encuentres que siempre podrás comerte una pizza, ya sea la fina tradicional italiana o la más grasienta y gorda americana. Y si el presupuesto no nos da para restaurantes, siempre queda la opción de la pizza congelada precocinada que nos ha resuelto más de una cena a estudiantes, solteros, casados, vagos… Me acuerdo que incluso mi propia madre, tan alérgica en general a las moderneces culinarias, solía comprar bases de pizza cuando era pequeño y luego las hacía a su gusto (no tanto al mío) con ingredientes frescos.

Yo confieso que, aunque tengo en muy alta estima la comida italiana, me he cansado de ir a un restaurante italiano y que el 90% de la carta sea pasta y pizza. Sobre todo porque esa pasta no es mucho mejor que la que puedo hacer yo, aunque sí que tiene mucho más queso para disimularlo. Y desde que descubrí que hacer tus propias pizzas en casa es mucho más fácil de lo que parece, ya casi ni piso los restaurantes italianos de mi ciudad. ¡Con lo buena que estaba esta pasta que me comí en Florencia! ¡O ese calzone de Pádova! Eso sí, lejos de las zonas más turísticas, porque los macarrones con tomate que me comí en Venecia eran dignos de ir al Tribunal internacional de la Haya.

Así que, mientras preparamos nuestra próxima visita a Italia, os aseguro que es más divertido, sano e incluso sabroso hacer vuestras propias pizzas. E incluso podréis fardar ante vuestros amiguetes de ser unos maestros pizzeros. ¡¡¡Si es que son todo ventajas!!!

NIVEL:

Molto facile e divertente

TIEMPO:

Una hora y cuarto

INGREDIENTES:

(Pizza mediana para unas dos personas)

Para la masa

  • 150 g de harina
  • Medio sobre de levadura para pan
  • 100 ml de agua
  • Sal
  • Orégano (opcional)

Para la pizza

  • Salsa de tomate
  • Queso rallado
  • Los ingredientes que os apetezcan (en mi caso, jamón cocido, calabacín, pimiento rojo y amarillo y albahaca)

ELABORACIÓN:

En primer lugar prepararemos la masa de la pizza . Yo sigo casi al pie de la letra las indicaciones de esta entrada del blog Directo al Paladar, que explica perfectamente y con muchas imágenes el proceso de amasado. Simplificándolo un poco, éste consiste en mezclar en un bol la harina, la levadura, el aceite, la sal y el agua templada. Al principio, podéis mezclarlo con una cucharilla, para evitar embadurnaros las manos. Una vez que la masa empieza a tener algo más de consistencia, procedemos a homogeneizarla con las manos dentro del mismo bol. Posiblemente tengáis que rectificar de agua o harina (nosotros casi siempre vemos la masa muy húmeda y añadimos harina).

A continuación, sobre la misma encimera (¡¡¡BIEN LIMPIA!!!) espolvoreamos un poco de harina y procedemos al amasado final. En él estiramos la masa haciendo un cilindro, juntamos las puntas y repetimos, girando de vez en cuando la masa. Al cabo de unos cinco o diez minutos de amasado, hacemos una bola y reservamos en un lugar cálido.

Pasado ese tiempo veréis que la bola ha aumentado algo de tamaño. Enharinamos la encimera de nuevo y la extendemos con el rodillo. Siguiendo el consejo de nuestra amiga Pepa, que ha vivido un par de años en Pisa, os recomiendo hornear la masa en el horno durante unos 8-10 minutos a 220 ºC sobre papel de horno antes de colocar los ingredientes. Antes no lo hacíamos y la masa quedaba un poco cruda por arriba. Desde que lo hacemos, tenemos una masa supercrujiente que, sinceramente, no tiene nada que envidiar a la de los restaurantes italianos de por aquí

Una vez horneado la masa, la sacamos y procedemos a poner los ingredientes que queramos, empezando eso sí por la salsa de tomate y terminando con un buen queso rallado. Añadimos un poco de sal y un chorrito de aceite de oliva y horneamos durante unos 15 minutos a 250 ºC (mi horno no da para más).

Tened en cuenta que hay algunos ingredientes, como la rúcula o la albahaca que no admiten horneado. Por ejemplo, nosotros pusimos unas hojas de albahaca fresca a las que el calor del horno habría achicharrado cual alemanes en Mallorca.

Hornear pizza

Buon appetito!

Ternera en salsa de tomate y albahaca con cuscús frío

17_Emplatado

Esta vez me ha salido un nombre de plato tan largo que parece sacado de un restaurante con pretensiones. Pero lo cierto es que no podía ser algo más simple, ya que no tiene mucho más que lo que se indica en el título de esta entrada. La idea del plato, como muchas otras veces, surgió de un cúmulo de circunstancias: por un lado, dar salida a mi tiesto de albahaca y por otro, me vino a la memoria un plato de cordero en salsa con cuscús frío que probé recientemente en un restaurante de Delft, el Poskantoor. Así que, por una vez, me propuse experimentar un poco.

En lugar de cordero empecé con ternera. Y como quería usar la albahaca, pensé que le vendría muy bien una salsa de tomate natural. Por su parte, lo del cuscús frío es algo que me pareció original, porque crea un contraste sorprendente con la carne en salsa caliente. Si tenéis algún invitado en casa lo podéis probar (con esta receta u otra parecida que se os ocurra) y seguro que le sorprendéis gratamente. Yo en este caso le puse cúrcuma al cuscús para experimentar un poco más, aunque me parece que aporta más color que sabor. Al final, entre el amarillo del cuscús y el rojo del tomate el plato parecía un poco una bandera. Pero a esatas alturas no creo que nadie se extrañe de que me tiren un poco los colores de la bandera de Aragón 😛

NIVEL:

Si se me ha ocurrido a mí, muy difícil no puede ser

TIEMPO:

1 hora

INGREDIENTES:

(para dos personas)

  • 300 g de carne de ternera para guisar
  • 3 tomates de pera maduros
  • Una cebolla
  • Un diente de ajo
  • Albahaca fresca (unos 10 g)
  • 80 g de cuscús
  • Cúrcuma (opcional)
  • 8 aceitunas negras (opcional)
  • Sal y pimienta

17_ingredientes

ELABORACIÓN:

Comenzaremos preparando el cuscús para que nos dé tiempo a que se enfríe. Para ello medimos en un vaso la cantidad de cuscús y lo pasamos a un bol algo mayor. Medimos la misma cantidad de agua (o de algun caldo de verduras) y la vertemos en una olla junto con media cucharadita de cúrcuma. Cuando empiece a hervir, apagamos el fuego y vertemos el agua en el bol con el cuscús. Tapamos y esperamos cinco minutos para que el cuscús se hidrate. Lo dejamos enfriar (lo podéis extender un poco en un plato para acelerar el proceso)  y, cuando ya esté templado, lo ponemos en la nevera.

Mientras tanto, en una olla calentamos un poco de aceite y doramos ligeramente la carne de ternera salpimentada previamente. Añadimos la cebolla y el ajo picados y sofreímos cinco minutos. Por último incorporamos los tomates cortados en trozos grandes y la albahaca. Cocinamos hasta que la ternera esté en su punto (entre 25 y 40 minutos, dependiendo del tamaño y de la pieza, pero tampoco me hagáis mucho caso que a mí me cuesta pillarle el punto a este tipo de cocciones). Lo mejor de este guiso es el olor a albahaca, que no me permite alejarme del fogón aunque no tenga nada que hacer ahí. Finalmente, cuando queden cinco minutos, podemos añadir las aceitunas negras cortadas en dos mitades. Pero si van a ser de bote chungo como las que puse yo, os lo podéis ahorrar.

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Emplatar separando el cuscús frío en un lado del plato y el guiso de ternera caliente en el otro. Comer inmediatamente para disfrutar del sabor y, sobre todo, del contraste de temperaturas. ¡¡¡Ya me contaréis que os parece!!!

Tartar de salmón y guacamole

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La receta de hoy reúne uno de los platos que más nos gusta en casa y que suele tener gran éxito cuando tenemos invitados, el guacamole, con algo que llevaba tiempo queriendo hacer y que no me atrevía, un tartar.
El tartar es un plato de carne o pescado crudos, picados en trozos más o menos pequeños. Según Wikipedia, la versión moderna del steak tartar (la versión más conocida del tartar) data del siglo pasado -cómo no de Francia- y al parecer toma su nombre de la salsa tártara con la que se servía el plato. Yo había visto tartares en algún programa de cocina pero me daba un poco de cosa eso de comer animalitos crudos, como si fuera un troglodita, por eso de los parásitos que podrían tener. Pero lo cierto es que el sushi me gusta bastante y ya hace algún tiempo preparamos sushi casero y nos enfrentamos a ese miedo. Entonces leímos por ahí que se recomendaba congelar el pescado fresco 24 h para matar al famoso anisakis, un bichillo que puede tener el pescado crudo. Pero mucha gente no lo hace si está segura de que el pescado está fresco y, como nosotros nos fiamos de nuestro supermercado holandés, esta vez no lo congelamos. Seguimos vivos.
La idea del tartar con guacamole está sacada del blog de Ernest Subirana, un cocinero profesional que he descubierto gracias a WordPress y que en este post prepara un tartar de guacamole y trucha. Nada más verlo me dije que ya no tenía más excusas para retrasar mi primer tartar. Por cierto, una de las cosas más positivas de haber elegido esta plataforma es conocer otros blogs de cocina, aunque yo la verdad es que lo tengo muy desaprovechado.
Bueno al lío. Antes de empezar, quería insistir en lo importante que me parece la materia prima en este plato: los aguacates tienenen que estar maduros (el tomate también debería estar maduro, pero en esta época del año en Holanda eso es casi un milagro) y el salmón fresco. Por lo demás, la receta no podía ser más fácil. Para que no os quejéis.

NIVEL:

Lo puede hacer un ministro

TIEMPO:

15 minutos

INGREDIENTES:

(para dos personas)
200 g de salmón fresco
2 aguacates maduros
1 tomate maduro
1 lima
50 g de cebolla
1 ajo
Media guindilla
6 ramitas de cilantro fresco
Aceite de oliva

Ingredientes tartar

Ingredientes del tartar. De la cebolla sólo usé un cuarto. Y la media lima estaba seca, así que usé otra entera.

ELABORACIÓN:

Partimos los aguacates por la mitad, les quitamos el hueso y la piel y los colocamos en un bol. Con un tenedor, los aplastamos para empezar a crear una pasta.
De la misma manera, cortamos el tomate en dados, picamos muy finamente la cebolla, el ajo y la guindilla y los incorporamos al aguacate. Yo, cuando uso ajo crudo en una receta, le quito siempre la guía interna, porque en algún sitio leí que así no repite.
Añadimos también el zumo de la lima, las hojas de cilantro picadas (pero no demasiado) y una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Mezclamos bien y ya tenemos el guacamole listo.
Por último, cortamos el salmón en dados de un centímetro y los añadimos al guacamole. Emplatamos con la ayuda de un molde y servimos con una ensalada y/o unos crackers al lado. También lo podéis preparar a modo de aperitivo.

 

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¿A qué esperáis para preparar vuestro primer tartar?

Solomillo de cerdo con piña y mostaza

Esta receta es fácil y perfecta para muchos invitados. El precio es asequible y el sabor muy suave, apto para todo tipo de comensales.

Aunque parezca increíble, la piña no lo convierte en un plato dulce y la mostaza por su parte, le da un toque jugoso.

La primera vez que probé esta receta, fue en una comida navideña con amigos. Tengo que dar las gracias a mi amiga Inés y a su tía, la descubridora de tan rica receta.

NIVEL:

Fácil

TIEMPO:

1:30 h

INGREDIENTES:

  • Un solomillo de cerdo fresco. El tamaño no importa.
  • Patatas, para cubrir el fondo de la bandeja del horno.
  • Piña en su jugo.
  • Mostaza. De calidad, de ésas en las que se aprecia la semilla.
  • Sal.
  • Aceite.

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ELABORACIÓN:

Se cortan las patatas en rodajas, estilo panadera y se lavan. Para que no tarden tanto en hacerse en el horno, se fríen un poco en la sartén.

Se colocan en la bandeja del horno cubriendo todo el fondo, a modo de cama.

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Se corta el lomo en medallones de 2 cm de ancho aproximadamente, sin llegar a cortarlos del todo. Como si fuesen las hojas de un libro.

Se les echa sal y se extiende la mostaza con una brocha o con los dedos.

Se corta cada rodaja de piña en tres partes, más o menos, y cada trozo se coloca entre cada medallón.

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Se unta la composición de carne con un poco de aceite de oliva. Mejor si es con una brocha.

Se mete al horno precalentado a 180º durante 1 hora.

Este tiempo es aproximado, dependerá del tamaño del solomillo. No pasa nada si abrís el horno para comprobar si la carne está en su punto.

He aquí el resultado.

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¡ Emplatar y disfrutar !

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